Valencia es una ciudad pequeña en la que viajar en autobús o en vehículo personal son las formas más comunes de desplazarse. Desde que tengo 18 años el coche ha sido mi mejor aliado para llegar puntual a todos los sitios. Sin embargo en mi nueva vida en Barcelona he tenido que acostumbrarme a utilizar el metro para ir a trabajar o para poder pasear por el centro.
Reconozco que no me gustan los espacio cerrados y que las aglomeraciones me agobian muchísimo. A pesar de esto no he tenido más remedio que quitarme viejas costumbres y adoptar nuevos hábitos de vida.